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Mordiscos en la escuela infantil: cómo responder

Foto del escritor: Escuela Infantil Carrusel
Escuela Infantil Carrusel
29 sept
1 min de lectura

Actualizado: 11 oct

Que tu hijo muerda preocupa. Que le muerdan, también. En los primeros años puede ocurrir cuando faltan palabras o cuesta controlar un impulso. Comprenderlo no significa permitirlo: hay que proteger y enseñar otra respuesta.

Bloques de madera de colores preparados para el juego

Primero seguridad y calma

Detén la acción con suavidad y una frase breve: «No voy a dejar que muerdas. Hace daño». Atiende primero al niño que ha recibido el mordisco. Evita gritos, etiquetas como «malo» y devolver el mordisco para que aprenda.

Busca qué ocurrió justo antes

¿Disputaban un juguete? ¿Había cansancio, ruido o demasiada proximidad? Observar cuándo sucede permite anticiparse. No siempre hay una única causa, y un episodio no define al niño ni demuestra que en casa se le eduque mal.

Ensaya una alternativa sencilla

Cuando esté tranquilo, practica palabras o gestos como «para», «ayuda» o «mi turno». Puedes mostrar cómo pedir un objeto y acompañar la espera. Reconoce lo que sí consigue: «Has pedido ayuda cuando te has enfadado».

Una cesta con animales de madera para explorar

Si han mordido a tu hijo

Pide información sobre lo sucedido, cómo le han atendido y qué medidas de prevención se revisarán. Si la piel se ha roto, solicita orientación sanitaria. Para proteger a tu hijo no necesitas conocer la identidad del otro niño.

Familia y escuela en la misma dirección

Comparte con el equipo de Carrusel si también sucede en casa y acordad una respuesta consistente. Pregunta: «¿En qué situaciones ocurre y qué le está ayudando?». Si los episodios son frecuentes, intensos o continúan pese al apoyo, conviene valorar juntos la necesidad de orientación profesional.

Después de ti, en las mejores manos

 
 
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