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La siesta en la escuela infantil: cuando cuesta dormir

Foto del escritor: Escuela Infantil Carrusel
Escuela Infantil Carrusel
29 sept
1 min de lectura

Actualizado: 11 oct

«En casa solo se duerme conmigo. ¿Cómo lo hará en la escuela?». Dormir en otro lugar requiere familiaridad. Lo que ayuda es compartir sus hábitos y acompañar el cambio, sin exigir que se duerma igual desde el primer día.

Cuenta cómo reconoce el sueño

Explica al equipo de Carrusel a qué hora suele descansar, cómo ha dormido esa noche y qué señales muestra cuando está cansado. Una canción o una frase conocida pueden servir de puente entre casa y escuela.

Una rutina breve y repetida

Bajar la actividad, hablar más suave y repetir una pequeña secuencia ayuda a anticipar el descanso. Conviene ajustar el horario a sus necesidades: acostarle demasiado tarde o antes de tener sueño puede dificultarlo. No todos necesitan la misma duración de siesta.

Si hoy no ha dormido

Pregunta si ha descansado tranquilo, cuánto tiempo lo ha intentado y cómo se ha encontrado después. Una siesta difícil no significa que nunca vaya a adaptarse. Esa tarde observa su cansancio y, si lo necesita, adelanta un poco la hora de acostarse.

Un bebé descansa con los ojos cerrados

No elimines la siesta de golpe

Quitarla para que «caiga rendido» por la noche no garantiza un mejor descanso. Revisa primero si duerme demasiado tarde o durante mucho tiempo. Acordad pequeños ajustes y observad varios días, en lugar de cambiar todo a la vez.

Qué preguntar al recogerle

«¿A qué hora se durmió, cuánto descansó y cómo se despertó?». Esos datos ayudan a organizar la tarde. Si ronca habitualmente, parece hacer pausas al respirar o el mal descanso persiste, coméntalo con pediatría.

Después de ti, en las mejores manos

 
 
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