Mi hijo no quiere comer en la escuela infantil

Actualizado: 11 oct
«Hoy ha comido poco». Basta esa frase para salir de la escuela preocupados. Pero una comida aislada no cuenta toda la historia: importa cómo se encuentra, qué come durante varios días y si crece adecuadamente.

Antes de insistir, pregunta qué ha pasado
¿Ha rechazado todo o solo un alimento? ¿Estaba cansado? ¿Ha probado algo? Compartir detalles con el equipo de Carrusel ayuda más que quedarse con un «come mal». Un entorno nuevo también puede cambiar temporalmente sus hábitos.
Qué ayuda de verdad
Ofrece cantidades pequeñas y permite repetir. Combina algún alimento conocido con otros que esté aprendiendo a aceptar. Mantén horarios previsibles y comidas sin pantallas. Si hoy rechaza algo, puedes volver a ofrecerlo otro día, sin convertirlo en una prueba.
Ni una cucharada más a la fuerza
Evita perseguirle con la cuchara, obligarle a terminar o premiarle con un postre. El adulto ofrece alimentos adecuados y un ambiente tranquilo; el niño necesita poder expresar hambre y saciedad. Adapta siempre texturas y cortes a su desarrollo y acompáñale mientras come.

Una pregunta útil para la escuela
«¿Qué ha aceptado mejor y cómo podemos ofrecerlo en casa?». Acordar pautas sencillas evita que cada comida se convierta en una negociación. Comunica también alergias, indicaciones médicas y cambios importantes.
Cuándo pedir ayuda
Consulta con pediatría si pierde peso, comer le duele, tiene dificultades para tragar o el rechazo persistente limita mucho su alimentación. No hace falta esperar a que el problema sea grande para pedir orientación.
Después de ti, en las mejores manos




